APA José Soto Micó

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La Escucha Activa

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  1. La escucha activa es una forma muy útil de escuchar, sobre todo a los niños. es una manera de conseguir que sus hijos hablen con ustedes. La escucha activa tiene un principio básico: La aceptación.

Hay una serie de aspectos que son necesarios saber para comprender la escucha activa, entre ellos:

  1. Lo emocional frente a lo racional. Hay dos aspectos psicológicos en el ser humano: a) nuestra parte racional: conjunto de ideas, pensamientos, creencias, conocimientos... b) nuestra parte emocional: conjunto de sensaciones, sentimientos y emociones. La escucha activa atiende primero a la parte emocional del mensaje, a la parte emocional del que habla, posteriormente lo escuchado se racionaliza. Podemos definir la escucha activa como la forma de escuchar en la que el receptor trata de entender lo que siente el transmisor, o lo que significa el mensaje. Posteriormente expresa con palabras lo que comprendió y lo transmite para el que el transmisor lo verifique. No se trata de dar una opinión, una evaluación, un consejo... sino de entender lo que la persona que nos habla quiere decirnos.
  2. La forma y las actitudes de la escucha activa. Resumimos algunos aspectos de la forma y actitudes que hay que tener para llevar a cabo una escucha activa.
  •  La forma activa de escuchar: ayuda a que los niños tengan menos miedo de sus sentimientos negativos, promueve una relación cálida entre padres e hijos, facilita que el niño resuelva sus problemas, influye para que el niño sienta más deseo de escuchar las ideas y pensamientos de sus padres, hace que "el niño sea el que habla".
  • las actitudes básicas para utilizar la escucha activa: debe desear escuchar lo que el niño tiene que decir, debe desear ser de ayuda para él para resolver ese problema particular, debe poder aceptar sus senrimientos, debe tener una profunda co9nfianza en la capacidad del niño para manejar sus sentrimientos, para trabajar con ellos y para encontrar soluciones a sus problemas, debe ser consciente de que los sentimientos no tienen moralidad(no son ni buenos ni malos) y que suelen tener una transitoriedad, debe poder ver al niño como alguien aparte de usted y debe tener una gran capacidad  de paciencia.

      3.  La aceptación Para poder realizar una escucha activa es necesario tener una buena capacidad de            aceptación del otro.  El grado de aceptación que muestra un padre hacia su hijo está influido por las características del padre /"aceptante/rechazante"), las caracetrísticas del niño y el estado de ánimo de los padres en un ,momento dado, así como la situación en la que se encuentran. Lo que no debe hacerse nunca es dar una falas aceptación, es decir, fingir que se acepta una situacón suando no es cierto. la aceptación es algo que surge de adentro, pero para que influya en la otra persona debe expresarse o demostrarse activamente. Por ello el padre debe aprender a comunicar esta aceptación y adquirir la habilidad de comunicarse. debe aprebder a hablar de "forma constructica".

La aceptación la podemos expresar de forma verbal : utilizando respuestas negativas (órdenes, direcciones, mandatos, advertencias, amonestaciones, amenzas, exhortaciones, sermones, lecciones, consejos, juicios, críticas, culpa, ridiculizar, avergonzar...), o bien positivas ("abriendo las puertas" invitando al niño a compartir sus propias ideas, juicios y sentimientos con los padres, "¿de verdad?", "¿en serio?" "¿qué te pasó?", "¿lo hiciste?" "cuéntame"....)

     4.  Padres aceptantes-padres rechazantes. La característica que diferencia un  padre aceptante de otro rechazante está, en que el primero suele tener una mayor capacidad de aceptación y además la línea que separa el área de aceptación de la de no aceptación es fluctuante, es decir, no hay rigidez, sino que se mide en cada situación y circunstancias si se debe o no aceptar lo comunicado. También el tipo de niño influye a la hora de aceptar o no lo que se nos comunida, no es lo mismo un niño hiperactivo que uno tranquilo, uno agresivo que uno pacífico, uno abierto que uno cerrado, uno sano que uno abierto, incluso no es lo mismo si uno es niño o es niña, aunque pueda parecer sexismo. Son normales las diferencias de aceptación entre los padres, porque cada padre es diferente.

Por norma general la aceptación produce: desarrollo y crecimiento personal, seguridad, confianza, deseo de superarse; cambios constructivos; aprendizaje de resolución de problemas; apertura, sinceridad, confianza; desarrollo de la autoestima.

     5.  Aclaración al tema "frente unido de los padres".  En relación con los hijos los padres pueden mostrar algunas diferencias en la aceptación. Sin embargo deben mostrar criterios unificados en lo que se refiere a: los comportamientos básicos, normas, disciplina, orden, respeto...

     6.  La propiedad del problema. Cuando hay un problema en la relación padres-hijo tienen lugar tres situaciones:

  • El niño posee el problema. Algo le impide satisfacer una necesidad. No es un problema de los padres, ya que el comportamiento del niño no interfiere en las necesidades de los padres. Aquí es cuando es adecuada y necesaria la forma activa de escuchar de los padres, cuando el niño posee el problema.
  • No existe ningún problema en la relación. El niño satisface sus propias necesidades y su comportamiento no interfiere con las necesidades de sus padres.
  • El padre posee el problema. El niño satisface sus propias necesidades, pero el comportamiento es un problema, ya que interfiere en la satisfacción de alguna necesidad de éste.

Para enfrentarse al comportamiento inadecuado de los niños se puede utilizar:

  • Formas eficaces. Cuando los padres dicen cómo se seinten a causa de algún comportamiento inadecuado o inaceptable de sus hijos, el mensaje se debe convertir en "yo me siento...". Estos mensajes tienen muchas menos posibilidades de provocar resistencia y rebeldía, ayudan a que el niño ,madure, a que aprenda a asumir la responsabilidad de su propio comportamiento; son sinceros, se refieren a uno mismo, y tienden a influir en el niño para que transmita mensajes igualmente sinceros cada vez que sienta algio.
  • Formas ineficaces. Frecuentemente los padres no esperean a que el niño inicie un comportamiento determinado, sino que, incluso adelantádose, le dicen lo que deberí, podría o tendría que hacer. Son los mensajes "solución". Otras veces los padres hacen que los niños sientan vergüenza al sentirse juzgados, ridiculizados, criticados o culpabuilizados, son los mensajes "humillantes".
  • Las luchas de poderes padre-hijo. Cuando surgen conflictos entre padres e hijos, la mayoría de los padres trata de resolverlos en su favor a fin de que el padre gane y el hijo pierda (método I). Otros en cambio, hacen que sus hijos ganen constantemente por miedo al conflicto o la frustración de sus necesidades. En estas familias el chico gana y el padre pierde (método II). Tanto el método I como el II son formas inadecuadas de abordar conflictos. Por ello recomendamos el método III: el método "nadie pierde". Con este método los conflictos se resuelven sin que una de las dos partes salga ganando y la otra perdiendo. Es un método que implica buscar soluciones a trav´´es del diálogo y las negociaciones. Con este método padres e hijos ganan, ya que la solución debe ser aceptada por las dos partes. A la hora de ponerlo en práctica debe tenerse en cuenta que está compuesto por seis etapas:
  1.  Identificación y definición del conflicto.
  2. Generación de las alternativas posibles para la solución.
  3. Evaluación de las alternativas.
  4. Decidir qué solución es la mejor.
  5. Creación de las formas de cumplimiento de la solución.
  6. Continuar para saber cómo funciona la evaluación.